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Duelo por infertilidad: qué sientes tras el diagnóstico y cómo elaborarlo

Carolina Segui · Psicóloga perinatal · N.º de colegiada AO13931

23 de septiembre de 2026 · 9 min de lectura

Las imágenes de este artículo están creadas con IA.

Dos manos se cogen sobre una mesa de cocina, junto a dos tazas, al lado de una ventana.

En breve

Recibir un diagnóstico de infertilidad abre un duelo: por el embarazo que no llega y por la maternidad que imaginabas. Es un duelo poco reconocido, porque la infertilidad no se ve en el cuerpo como otras enfermedades y, en muchos casos, el entorno no sabe cómo acompañarlo. Hay psicólogas perinatales especializadas en infertilidad que acompañan este proceso.

¿Qué es el duelo por infertilidad tras un diagnóstico médico?

El duelo por infertilidad es el proceso que se atraviesa tras un diagnóstico médico de infertilidad: pese a una búsqueda activa del embarazo, este no llega. Lo que se duela tiene que ver con el proyecto, con la forma en que se soñaba conseguirlo y con el futuro que se imaginaba.

El diagnóstico lo establece siempre un profesional médico. La Organización Mundial de la Salud define la infertilidad como no lograr un embarazo tras doce meses o más de relaciones sexuales regulares sin protección. Según su informe de 2023, afecta aproximadamente a una de cada seis personas en algún momento de su vida, y puede causar angustia, estigma y afectar al bienestar mental y psicosocial. En España, según el Registro de la Sociedad Española de Fertilidad, las técnicas de reproducción asistida llevadas a cabo en 2023 dieron lugar a 39.555 nacimientos, y los bebés nacidos por estas técnicas suponen el 10% de los nacimientos del país.

Aun así, algunas personas lo viven en soledad. La infertilidad no se ve en el cuerpo como otras enfermedades y, en muchos casos, el entorno no sabe cómo acompañarla. Algunas mujeres oyen frases como "relájate", "ya llegará" o "si sigues obsesionada con el tema no lo vas a lograr". Estas frases las dejan sin permiso para comunicar abiertamente cómo se sienten y, además, las culpabilizan.

Tristeza, rabia, envidia, culpa o vergüenza: emociones frecuentes tras un diagnóstico de infertilidad

Es frecuente sentir varias de estas emociones a la vez, y no dice nada malo de ti. Cada persona las vive con distinta intensidad, por eso conviene que las valore una psicóloga perinatal especializada en infertilidad cuando ocupan buena parte de tu día.

Muchas mujeres se reconocen en alguna de estas situaciones:

  • Tristeza o vacío ante cada resultado negativo o cada nuevo intento que no funciona.

  • Rabia contra tu cuerpo, contra ti misma o contra quienes te rodean.

  • Envidia o rechazo ante embarazos e hijos ajenos, y culpa por sentirlo.

  • Vergüenza por no lograr algo que parece fácil para otras personas.

  • Ganas de aislarte y de evitar conversaciones sobre hijos.

  • Sensación de vivir en pausa, con todo organizado alrededor del calendario.

Según la guía de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE), las necesidades psicosociales cambian a lo largo del proceso de búsqueda y de tratamiento. Por eso el acompañamiento se adapta a cada momento.

¿Por qué cada intento o cada espera de resultado se vive como una pérdida?

Porque cada intento o cada ciclo abre una expectativa que luego se cierra con un resultado negativo. Ocurre tanto en una búsqueda sin tratamiento como en un proceso de reproducción asistida, y esa alternancia repetida de esperanza y desilusión es lo que desgasta.

Algunas mujeres lo resumen así: "cada regla es un duelo". Cada persona sigue un camino distinto: hay quien busca sin tratamiento, quien está en un proceso de reproducción asistida y quien todavía no ha decidido cómo continuar.

Si estás en tratamiento, los días entre una transferencia y el resultado, la llamada betaespera, pueden vivirse con mucha angustia y con una sensación de ansiedad muy elevada. Una revisión sistemática de estudios con mujeres en tratamiento de reproducción asistida describe que no lograr el embarazo tras el tratamiento puede desencadenar un duelo que se prolonga en el tiempo. El cansancio de los ciclos fallidos también se cuida, y parar y pedir ayuda no es rendirse.

El impacto de la infertilidad en la pareja y en la vida íntima

Muchas veces los miembros de la pareja lo viven de forma diferente, y en ocasiones, en lugar de comunicarse asertivamente sobre cómo se sienten o qué esperan el uno del otro, se hacen suposiciones que generan malestar.

A veces, programar las relaciones sexuales en torno a los días fértiles puede llevar a que parte del disfrute se pierda. También puede pasar que uno hable más y el otro se guarde lo que siente, o que cada uno crea que el otro lo lleva mejor. En consulta ayuda poner nombre a cómo lo vive cada persona y a comunicar qué espera del otro, en lugar de darlo por hecho.

Una mano toca una rama de olivo en un jarrón de cristal

¿Qué es el duelo genético y en qué se diferencia del duelo por infertilidad?

El duelo por infertilidad y el duelo genético son duelos diferentes. El duelo genético aparece cuando, para tener un hijo, hace falta recurrir a óvulos, espermatozoides o embriones de donante. Muchas veces no es una elección entre varias opciones: por el diagnóstico o por situaciones particulares (por ejemplo, una mujer que desea tener un hijo sin pareja), la donación puede ser el único camino si se quiere tener un hijo.

El inicio de este duelo puede coincidir con el momento en que el equipo médico plantea la donación como opción, o más adelante, cuando se decide hacer el tratamiento con donación. Puede sentirse como pérdida de los parecidos que se imaginaban, como tristeza por tener que optar por esta vía, o como una mezcla de alivio y culpa. Una de las cuestiones que se abren en este proceso es si se desea o no compartir la decisión con familiares y amigos.

A veces, mientras se transita el duelo por las implicancias de un diagnóstico de infertilidad, llega también la noticia de que hace falta donación de gametos. Elaborar ambos duelos a la vez puede resultar complejo y traer opiniones encontradas en la pareja.

La Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM) recomienda una consulta psicológica con un profesional formado en reproducción con terceros, e incluye el duelo y la pérdida entre los temas que abordar.

Cerrar la búsqueda sin haber tenido hijos: un duelo propio

El duelo por la no maternidad y la no paternidad requiere un escrito aparte. Es un duelo diferente y, lamentablemente, sumamente invisibilizado.

Cerrar la búsqueda sin hijos, por motivos médicos o vitales, implica atravesar este duelo propio: el de la maternidad o paternidad que no será. Será necesario resignificar muchos aspectos vitales, proyectos y objetivos, pero eso no implica, bajo ningún concepto, a priori, una vida triste. Sí requiere tiempo y una elaboración adecuada de este tipo de duelo.

No hay una manera correcta ni un plazo. En ese momento sobran las frases hechas y ayuda contar con un espacio donde nadie te empuje hacia ninguna salida.

Cuándo conviene pedir ayuda psicológica

Conviene pedir ayuda cuando la tristeza, la ansiedad o la rabia te acompañan casi todos los días, o afectan a tu trabajo, tu descanso o tu pareja.

La guía de la ESHRE asocia la atención psicosocial en fertilidad con menos estrés y más bienestar. La atención psicológica es un complemento del proceso médico, cuando lo hay: acompaña las decisiones, pero no las sustituye ni decide por ti sobre ellas.

¿Qué hace una psicóloga perinatal especializada en infertilidad y por qué es importante la especialización?

Una psicóloga perinatal especializada en infertilidad te acompaña a tener claridad sobre tus emociones y pensamientos, y a buscar una lógica entre esto y las decisiones que se van tomando en el camino. También te acompaña a elaborar los duelos que se van suscitando en el proceso, y a tomar decisiones difíciles con más calma.

La especialización importa porque conoce las fases de la búsqueda, los tratamientos y lo que supone la donación. Eso evita tener que explicar desde cero qué es una transferencia, una betaespera o un ciclo cancelado.

Dentro de la especialización en infertilidad, cada profesional puede trabajar desde un enfoque teórico distinto, pero todas son expertas en el tema. Lo importante es que el espacio sea sin juicio y que no te empuje hacia ninguna decisión: seguir, hacer una pausa, plantearte la donación o cerrar la búsqueda. Si vais en pareja, también puede acompañaros a hablar de lo que cada uno vive.

Preguntas frecuentes

¿Es normal llorar cada vez que llega un resultado negativo?
Es frecuente entre quienes buscan un embarazo que no llega, y cada persona lo vive con distinta intensidad. Si la tristeza ocupa gran parte de tus días o te impide hacer vida normal, conviene comentarlo con una psicóloga perinatal especializada en infertilidad.

¿Puedo ir a terapia si estoy en tratamiento de reproducción asistida?
Sí, está sumamente recomendado hacer una terapia específica en paralelo con los tratamientos médicos, por todas las emociones que se suscitan durante el proceso. La guía de la ESHRE plantea el apoyo psicosocial a lo largo de todo el proceso, no solo al final.

¿Es normal sentir tristeza y miedo si voy a usar gametos de donante?
Es una vivencia que muchas personas describen, y no implica que la decisión sea errónea. Es un duelo distinto del de la infertilidad, y se recomienda una consulta con un profesional formado en estos procesos.

Mi pareja no lo vive como yo, ¿qué significa?
Cada persona elabora a su ritmo y a su manera. No implica falta de implicación ni de cariño. Conviene hablarlo y, si genera distancia, pedir ayuda en consulta.

¿Sirve la terapia online en este proceso?
Sí, puede hacerse online. Si en algún momento la profesional considera que es preferible una consulta presencial, te lo dirá ella misma.

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Fuentes

Este artículo es informativo. No es un consejo médico ni psicológico, y no sustituye una consulta con un profesional que conozca tu caso. Si te encuentras mal o tienes dudas sobre tu salud o la de tu bebé, habla con tu médico, tu matrona o tu profesional de confianza. Si estás en peligro o piensas en hacerte daño, llama al 112 o al 024.

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